Portobelo; todo sucede de modo eterno.
La recta parecía interminable. Una carretera recién ampliada, recién asfaltada, sin rayas, perfectamente negra y perfectamente lisa. De lado y lado las iglesias protestantes y de sectas con nombre bíblicos, era lo único que mostraba vida y actividad. En un automóvil sería una maravilla. En la Moto, a esa hora – eran las dos de la tarde – con ese calor y sin saber si más adelante había algo más que valiera la pena- La ruta de Gamboa a Chilibri había sido fantástica y ahora esas rectas. Sentí de pronto todo el cansancio del día; llevaba ya más de 5 horas manejando. El calor del medio día en uno de los días mas calurosos de Panamá (eso lo dijo la prensa luego), el asiento demasiado breve que me recuerda permanentemente la existencia de mi cóccix y la carencia total de carnes en esa parte de mi anatomía. La espalda me dolía. Poco a poco se fueron sumando todos los factores y decidí regresar. Basta de calor, basta de dolor, basta de rectas interminables y aburridas. Pare de sufrir! Y que decir de los templos evangélicos.
Dar la vuelta en moto requiere de algo de planeación, y en esta KTM que unos siente que camina con zancos, necesita un lugar definitivamente adecuado. Así que seguí la ruta buscando el lugar propicio. Entonces surgió el letrero: “Colon 20Kmts – Portobello 45 Kmts!!
Así fue que salve mi día. La cuarta ruta de las vías “Best off” de Panamá se desplegó ante mi.
Las carreteras que bordean el mar son especiales. Curvas y contra-curvas sin grandes cambios de altura. Todo el espacio para disfrutar de las cualidades dinámicas de la moto. Acelerar, sentir el empuje, reducir el ritmo, tumbar la moto con firmeza, estabilizarla y abrir la manilla. Una y otra vez, pero siempre distinto. Como dice Borgues “todo sucede por primera vez, pero de un modo eterno“.
En alguna ocasión hice una serie de curvas frenando solo Read more…
